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“No tengo tiempo para pensar”. “Con esta frase empiezan muchos de los problemas de nuestro tiempo.

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27 Marzo 20,30 La Hora del Planeta

miércoles, 3 de marzo de 2010

La Sabiduria de los Indios


El cosmos de los norteamericanos indígenas fué y sigue siendo en gran medida un universo conformado y concebido espiritualmente.


Mujeres y hombres de las diversas naciones amerindias han respondido siempre a la vocación de ser "personas medicina", curadores, chamanes...: expertos en el reino de lo sagrado.

Pero la gente de las naciones indias ha sabido siempre que todo ser humano puede tener acceso directo al reino espiritual y que no siempre es necesario un intermediario para acceder al conocimiento y para rezar.

Además, la presencia del espíritu creador, una fuerza indescriptible y grandiosa que los iroqueses llaman Orenda y los Lakotas Wakan Tanka, no se concentra únicamente en lugares sagrados, santuarios, y objetos rituales que simbolizan el espíritu. El "Gran Misterio" está también dentro y fuera de todas las cosas.

Como dijo Alce Negro: << Todos los lugares son el centro del mundo>>. Todo es sagrado

"Desde el principio hubo tambores que marcaban el ritmo del mundo: el sonoro oleaje incesante en la playa; las cuatro estaciones, sucediéndose una a otra; cuando llegan las aves, cuando se van; el oso que pasa hibernando su sueño invernal. Insondable el por qué, pero todo en el momento exacto. Observa el latido del corazón en tu muñeca, el redoble preciso del tambor de la vida. Si pierde el ritmo, enfermas"

JIMALEE BURTON (CHEROQUI)

"En nuestra forma de vida, en nuestro gobierno, en todas las decisiones que tomamos, pensamos siempre en la séptima generación futura. Nuestro trabajo consiste en procurar que los que vengan después, las generaciones que aún no han nacido, no encuentren un mundo peor que el nuestro. Al caminar sobre la madre Tierra, posamos siempre los pies con cuidado porque sabemos que las caras de las generaciones futuras nos miran desde abajo. Nunca las olvidamos."


OREN LYONS (ONONDAGA)

"Si observamos la religión tribal amerindia hallamos una ausencia total de temor a la muerte. Los túmulos indican la creencia de que la vida tras la muerte era una continuación de la existencia vivida. Las posesiones personales, utensilios familiares, alimentos.. se colocaban cerca del difunto para que se alimentara en la otra vida. No se creía que el alma tuviera que tuviera que responder de los delitos y faltas según una norma ética previamente establecida. Todo eso ya se hacía en vida del individuo. Algunas tribus considereban la otra vida casi como un proceso mecánico al que todos estaban sometidos, un proceso cósmico natural por el que todo tenía que pasar.


Hace unas décadas asistí en Mission (Dakota del Sur) a un entierro en un cementerio cristiano.

Cuando el difunto ya estaba en la tumba y los asistentes permanecían en pie delante , una anciana se adelantó y depositó una naranja en la sepultura. El sacerdote episcopaliano que había clebrado el oficio se acercó rápidamente y retiró la naranja diciendo: "¿Cuándo piensas que vendrá el difunto a comer esa naranja?". Uno de los Sioux presentes dijo: "Cuando venga el alma a oler las flores".

VINE DELORIA, JR. (SIOUX OGLALA, 1973
Sobre Guardar Silencio y Hablar


Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir.


Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.

Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman "resolver un problema". Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.

A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces

"Yo soy el único responsable de mi alma si no obro bien. Yo tengo la culpa, no él, ni la iglesia, ni aquella montaña, ni el sol. De esta forma se enseña la religión india. Nadie va a intentar convencerte, nadie va a llevarte a la tumba, mas que tú mismo."
Sobre Vender lo Sagrado


Cuando algo es sagrado, no tiene precio. No me importa si se trata de un hombre blanco hablando sobre el cielo, o un indio hablando sobre ceremonias. Si puedes comprarlo, entonces no es sagrado. Y una vez que empiezas a venderlo no importa si tus razones son buenas o no. Estás tomando lo que es sagrado y volviéndolo ordinario.

Los indios no podemos perder lo que es sagrado para nosotros. No nos quedan mucho. Lo que tenemos está en nuestros corazones y en nuestras ceremonias. Ya no tenemos tierra. La vendieron indios falsos convertidos en jefes por la gente blanca. Nuestros objetos sagrados ya no existen. Están coleccionados por antropólogos que los ponen en museos. Y ahora hay indios que están vendiendo nuestras ceremonias para hacer dinero.

Cuando se terminen, lo único que nos quedará será el corazón. Y sin nuestras ceremonias, nuestros corazones no hablarán. Seremos como el hombre blanco que teme pronunciar la palabra "Dios" en alto, y va por ahí tratando de comprar las ceremonias sagradas de otros. Tendremos la misma hambre en nuestro corazón, y el mismo silencio en nuestros labios.

Sobre Libertad y Honor


Lo más importante para la gente blanca es la libertad. Lo más importante para los indios es el honor.

El mundo blanco pone todo el poder arriba. Cuando alguien llega a la cumbre, tiene el poder de quitarte tu libertad. En sus iglesias hay alguien a la cabeza. En sus escuelas también. En su gobierno. En sus negocios. Siempre hay alguien en la cumbre, y esa persona tiene el derecho de decir si eres bueno o malo. Les perteneces. Con razón los americanos siempre se preocupan por su libertad. ¡Tienen tan poca! Si no la protegen, alguien se las quitará.

Cuando ustedes llegaron entre nosotros, no podían entender nuestras maneras. Querían encontrar a la persona de arriba. Querían encontrar las cercas que nos limitaban. Su mundo estaba hecho de jaulas y pensaban que el nuestro también lo estaba.

Todo parecía una jaula. Sus ropas los entallaban como jaulas. Sus casas parecían jaulas. Colocaban cercas en sus patios y parecían jaulas. Todo era una jaula. Ustedes convirtieron la tierra en una jaula. Pequeños cuadros. Y luego formaron un gobierno para proteger esas jaulas. Y el gobierno era sólo jaulas. La única libertad que tenían era dentro de su propia jaula. ¡Y luego se preguntaban por qué no eran felices y por qué no se sentían libres!

Nosotros nunca pensamos así. Todos éramos libres. No hacíamos jaulas de las leyes ni de la tierra. Nosotros creíamos en el honor. Para nosotros, el hombre blanco parecía un ciego caminando: sabía que estaba en el camino equivocado cuando se tropezaba con la orilla de una de sus jaulas. Nuestra guía estaba adentro, y no afuera. Era el honor. Era más importante para nosotros saber lo que estaba bien, que saber lo que estaba mal.

Observábamos a los animales y veíamos lo que era apropiado. Veíamos cómo cada animal tenía sabiduría, y tratábamos de aprender esa sabiduría. Observábamos cómo se llevaban entre ellos y cómo criaban a sus pequeños. No buscábamos lo que estaba mal. En lugar de eso, siempre nos esforzábamos por hacer lo que estaba bien. Y esa búsqueda era lo que nos mantenía en el buen camino, no las reglas ni las cercas. Queríamos honor para nosotros mismos y para nuestras familias.

La libertad sólo es importante cuando otros están tratando de encadenarte. Nosotros no teníamos cadenas, así que no necesitábamos libertad. Siempre habíamos tenido nuestra libertad, así que ustedes no tenían nada de valor para darnos. Lo único que podían hacer era quitárnosla y luego regresárnosla en forma de jaulas.

Ustedes nos quitaron nuestro honor y nos dieron su libertad. E incluso ustedes mismos saben que eso no es libertad en absoluto. Es simplemente la libertad de vivir dentro de sus propias jaulas cerradas.

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